PARA DIEGO VILLASENOR, UNA CASA, POR MUY FUNCIONAL 0 LUJOSA QUE SEA, SI NO EMOCIONA NO DICE NADA.
común, no como un profesional. Odio esa formalidad de los profesionales que a veces se olvidan del ser humano. Me gusta dejarme llevar por la influencia de la pintura, de la poesía, los músicos y las culturas prehispánicas".
En México, Diego Villaseñor Cusi es algo así como el Rey Midas de la costa. "México tiene 10,000 kilómetros de costa y ese inmenso espacio es un potencial increíble para la creación. Playas bellísimas y salvajes, en las que un amanecer es un canto para el alma. Cuando recién me inicie en esto, quise saber primero como vive la gente del lugar, como son las casas de los Pescadores. Y descubrí que viven alejados de la playa y del mar, que al revés de lo que piensa la gente, el mar no es una fuente de serenidad, sino de fuerte energía. Por eso los Pescadores nunca construyen sus casas en la playa, mirando al mar. Todo lo contrario, lo hacen sobre un lago, mas sereno. No se imagina como y cuanto me costo convencer a mis clientes de que las ventanas de las casas tenían que mirar hacia otro lado del paisaje, no hacia el mar. Que si querían ver el atardecer, caminar por la arena, tocar las olas -que por otra parte son los fenómenos de la infancia tenían que ir directamente a la playa y disfrutarlo, y luego regresar a descansar a la casa".
El hombre habla muy tranquilo desde su casa de 7,000 metros cuadrados, con un jardín tan bello como un bosque donde introdujo también su estudio, ubicada muy cerca del palacio presidencial de Los Pinos, en pleno DF. Villaseñor tiene 60 años, tres matrimonies y tres hijos, y conserva la energía y la pasión de un chico de 25. Con su ultima mujer comparte la profesión -se conocieron en su estudio- y una misma concepción de la vida. "Ella es mitad japonesa y mitad mexicana, lo que la convierte en una mujer atípica: escucha antes de hablar. Y no hay nada más maravilloso para un hombre que eso... (Se ríe). El secreto del matrimonio esta en ella".
-¿Cuál fue su primer trabajo?
-La casa de mis padres en el Pedregal, una casa hecha íntegramente de piedra, que es una de tres únicas que existen en la zona. Ellos fueron muy generosos conmigo...
-¿Su madre tuvo mucho que ver en su vida?
-Mi madre es una mujer diferente y llena de vida. Como tenía una hermana mas linda que ella, la necesidad de levantar su autoestima la llevo a pelear un lugar en la vida. Siempre digo que mi madre es un producto personal nativo. Por lo tanto, la influencia entre nosotros es mutua. A los 83 años se le dio por ir a la Universidad y se licencio en arquitectura del paisaje, imagínese. Estudió y apenas se recibió me trajo el diploma al estudio, como si rindiera un homenaje a sus hijos. Cuando yo tenía siete años se separó de mi padre, lo que provocó en mi una conmoción y fue todo un acontecimiento en Jalisco, una zona de conservadores cerrados y cristeros. Recuerdo que teníamos largas conversaciones sobre pintura, diseño y otra cosas bonitas de la vida. |